Artista, ya desde la cuna

Epoca de gloria
04/02/2014
Judy Garland en el apogeo de su carrera
Artista, ya desde la cuna
Judy Garland fue la primera gran estrella internacional. Nació en Minnesota en 1922, y desde chica cantaba junto a sus hermanas mayores. En 1935 firmó un contrato con Metro Goldwyn-Mayer estudio con el que filmó más de veinte películas en poco tiempo. En 1939 se consagró con El mago de Oz, que le dio fama internacional.
 
“Filmaba ocho películas por año, en un ritmo tremendo de explotación”, cuenta Karina K, documentada al detalle sobre la vida de la actriz y cantante que le toca interpretar. “Empezaron a recetarle pastillas para adelgazar porque tenía tendencia a ser un poco rellenita. Y también pastillas para que se mantuviera despierta. Terminó haciéndose adicta a las anfetaminas”.
 
La vida de Judy tuvo ribetes trágicos. Por un lado, era exitosa profesionalmente, pero a un precio muy alto. Sus altibajos emocionales y sus adicciones (además de los fármacos, sufrió excesos con el acohol) le fueron minando la salud física y psíquica. Se casó cinco veces. Una de ellas con Vincente Minnelli, con quien tuvo a Liza, su heredera, también en el firmamento de Hollywood. Más tarde nacieron otros dos hijos (Lorna y Joseph) de otro matrimonio. Pero le costaba hacerse cargo de ellos y Liza, la mayor, era quien le elegía las niñeras para que cuidaran a sus hermanitos.
 
“Sobrevivió por su gran sentido del humor y por el amor que recibía del público. Era un ícono viviente. Decía que no cantaba para ella sino para la gente”, cuenta Karina. Todos los artistas que fueron contemporáneos de ella, la idolatraban.
 
“Delegó mucho y fue desprolija con el dinero. Por eso se endeudó muchísimo. Llegó a ganar 30 mil dólares por show, de los cuales se quedaba sólo con mil porque el resto era para saldar deudas”, asegura Karina. “En medio de sus problemas de adicción, el sexo era como su espacio de superviviencia. Se refugiaba mucho en eso”. Murió en 1969, en Londres, cuando apenas tenía 47 años.
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Ricky Pashkus