Yiya

Clarin
20/04/2016
Cuando el horror se vuelve comedia
Yiya
Yiya: Cuando el horror se vuelve comedia
Con el mismo equipo de "Un día Nico se fue"
 
Karina K protagoniza el musical sobre "La envenenadora de Montserrat", que se estrena el jueves próximo en El Nacional.
 
 
 
 
 
 
Juan José Santillán
A fines de los 80´, Karina K recién salía del conservatorio de danza cuando se topó como espectadora de varias experiencias del Parakultural. De algún modo se sintió convocada y subió al escenario: mostró solos de danza teatro. Al poco tiempo, siguiendo un amor, viajó a Barcelona. Allá se quedó durante diez años y perfeccionó su técnica actoral con un discípulo del francés Jacques Lecoq. “Monté mis espectáculos de cabaret y mientras tanto fui repartidora de pizzas y muchas cosas más. Fue un tiempo hermoso de mucho aprendizaje”.
 
     Karina K, practicante del budismo Soka Gakkai, casada recientemente según la ceremonia de esa religión, maneja una energía descomunal que dosifica, en el teatro, con roles de una intensidad notable. La probó en Barcelona y al regresar a Buenos Aires trabajó dirigida por Norman Briski. Hasta que la convocó Ricky Pashkus (ver opinión). Viene, por ejemplo, de interpretar a Judy Garland en Al final del arco iris.
 
   El jueves próximo estrenan Yiya, el musical basado en el último periodo de vida ‘La envenenadora de Monserrat'. El espectáculo es el resultado de un largo proceso de documentación y pruebas. En mayo del año pasado mostraron, para conseguir el apoyo de productores privados, por primera vez avances del montaje. Tuvieron un buen resultado. Además, en Yiya... confluye el mismo equipo de Y un día Nico se fue: Osvaldo Bazán escribió el texto, Ale Sergi compuso la musica. También actúa Tomás Fonzi, quien interpretará al hijo de Yiya. Se suman Patricio Contreras como el marido de la asesina; y Fabián Gianola, su amante. 
 
     “Es la vida Yiya Murano en clave musical, pero también con una fuerte impronta del teatro de revista –cuenta Karina K-. Yiya seguía la revista, había visto mucho ese tipo de espectáculos, por eso trabajamos esa estética. Ella fue alguien a quien le gustaba mucho la plata, le robó 300 mil dólares a sus amigas, hizo una financiera con su amante y gastaba en joyas y pavadas. Por un lado fue una estratega, y por otro, una tarada que no podía parar de consumir. Cuando se encontró entre la espada y la pared, mató. El espectáculo no es una biografía, sino la secuencia de eventos que llevaron al triple envenenamiento de sus dos amigas y de su prima hermana. Soy la Yiya Murano que tiene 79 años, el último tramo de su vida”. N.d.R: Ahora tiene 85.
 
¿Qué aspecto o comportamiento fue lo primero que tomaste para componerla? ¿La voz? ¿La mirada?
 
Fue muy gráfica una entrevista con Lía Salgado del ‘94. Ahí está clara su forma de hablar, su línea de pensamiento, su color de voz, su grandilocuencia y exageración. Los anteojos hablan mucho y fueron fundamentales. En los reportajes siempre tenía anteojos que tapan su mirada, eomo si no quisiera delatar algo. Yo usé desde el inicio los lentes. Nacha Guevara dijo que Yiya Murano sin anteojos es como Mickey Mouse sin las orejas. (Nacha la interpretó en Mujeres Asesinas, año 2006).
 
¿Cómo se cuenta la vida de una asesina en clave de comedia?
 
Si la ves, sobre todo en su forma de hablar, es una señora de clase media que se vino a menos y trata de conservar las formas de los buenos tiempos y la plata dulce. Pero está en decadencia. 
 
¿La clave fue llevarla al grotesco?
 
Ella es exagerada naturalmente. Más allá de eso, su monstruosidad te provoca risa. Cuando la componía me acordaba mucho de mis primeros cursos de teatro, cuando estudié al bufón. 
 
¿El musical intenta comprenderla?
 
No, básicamente porque ella nunca se arrepintió de lo que hizo. Es más, ella dijo que fue la usurera y la estafadora más grande. No hay una mirada complaciente. A mí entender el musical plasma las consecuencias, como en la tragedia griega, de una codicia exacerbada.
 
El año pasado hicieron un Work in Progress de la obra (mostrarla en proceso). ¿Es una estrategia fundamental para que hoy se invierta en el musical?
 
Sí, fue un recurso para cautivar productores. Lo hicimos en mayo del año pasado, y que se extendió hasta septiembre. Mientras tanto elaboramos nuestro proceso creativo. Al final del arco iris la hicimos recién cuando encontramos un productor. Tardamos dos años. 
 
¿Se dificulta, en este contexto, estrenar un musical?
 
En lo económico, sí, claro. Los precios y los aumentos de la luz tan exacerbados afectan a los teatros muchísimo. El musical demanda costo operativo por maquinarias, escenografía, vestuario. Después es un género encantador por el ensamble de la palabra hablada y la cantada. Esta crisis nos hace desarrollarnos con los mínimos recursos. Vengo del teatro independiente, he producido musicales, unipersonales. A veces uno busca tener la plata, el subsidio, pero el teatro es un lugar minimalista en sí. Y acá tenemos mucha capacidad de síntesis.
Juan Jose Santillan
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