Cómo pensar hoy la cultura

Clarín
02/10/2014
Expertos del mundo compartieron experiencias y planes en un seminario internacional.
Cómo pensar hoy la cultura
Hubo unas 1.500 personas el miércoles en La Usina del Arte: fueron a escuchar hablar de barrios conocidos, como Villa Lugano y Parque Patricios, y de rincones lejanos como Jeju, una localidad de Corea del Sur, y Bakú, una de Azerbaiján. Fueron a que distintos funcionarios de Cultura del mundo les contaran cómo la estimulan en cada una de sus jurisdicciones, en el marco del segundo seminario internacional “Ciudades, Cultura y Futuro”.
 
“Buenos Aires es un modelo en el mundo por su accesibilidad a los bienes culturales, por su gratuidad, aunque todavía está pendiente en la agenda porteña un empoderamiento de la sociedad civil para la autogestión cultural”, dijo ayer a Clarín el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.
 
Bilbao, Montreal, Córdoba, Montevideo, el Distrito Federal mexicano, Barcelona, Lille, Montevideo, Bogotá, Coimbra, Belo Horizonte y Santiago de Chile, junto a Buenos Aires, Jeju y Bakú enumeraron algunas de las ideas que consideraron más exitosas a la hora de fomentar su cultura. En la capital uruguaya, por ejemplo, la intendenta Ana Olivera instó a su cartera de Cultura a incentivar el acercamiento a las bibliotecas populares. Para eso, los libros salieron de sus estantes habituales. Aparecieron, en la costa rioplatense de enfrente, las “biblioplayas”: un stand con libros, y mesas y sombrillas disponibles para pasar un rato leyendo. “En un mes, hubo en una biblioplaya la misma cantidad de gente que hubo en una biblioteca durante todo un año”, explicaban en La Usina.
 
La inauguración del Museo Guggenheim, en 1997, fue para Bilbao un gran disparador: según el director de Cultura de esa ciudad española, Iñaki López de Aguileta, la llegada de esa institución atrajo un turismo inédito hasta ese momento y, entonces, una mayor actividad económica. Sin embargo, previno en su ponencia, no se puede llegar al desborde: Bilbao busca ahora el equilibrio para que la afluencia de público no vulnere los recursos naturales del lugar.
 
El secretario de Cultura de la capital mexicana, Eduardo Vázquez, le dijo a Clarín: “Un proyecto que funcionó muy bien fue la Fábrica de Artes y Oficios, que brinda formación artística en contextos sociales de alta conflictividad ”.
 
Con esa misma lógica funciona el programa “Identidades”, según María Victoria Alcaraz, subsecretaria de Patrimonio Cultural en Buenos Aires: “Esta iniciativa, que se hace en conjunto con la Secretaría de Hábitat porteña, aborda el patrimonio cultural inmaterial: nuestras tradiciones, lo que comemos, lo que cantamos. Pensando en eso, tratamos de ir a las zonas más vulnerables de la Ciudad”. Según detalló Alcaraz, “hay orquestas de tango de las que participan sobre todo adolescentes, una escuela de artes escénicas que funciona en la villa 20 y que dirige Ricky Pashkus y un ciclo en Villa Soldati en el que Leonor Benedetto da clases de teatro con perspectiva de género”. Para el programa, el Ministerio de Cultura de la Ciudad destina entre 3 y 4 millones de pesos al año.
 
En Córdoba, también pensando en las zonas más carenciadas, se diseñó el “botiquín de primeros auxilios culturales”: Francisco Marchiaro, secretario de Cultura de esa capital provincial, explicó en el seminario que en un bolsito se ponen materiales para que los más chicos puedan dibujar, historietas o algún libro, y también algún disco.
 
“La línea que se ve en las distintas ciudades es que tenemos que salir a buscar, y no esperar sentados dentro de las instituciones a que alguien llegue al teatro o a las bibliotecas”, concluyó Alcaraz.
 
Ya sin público en La Usina, ayer y hoy los funcionarios se reunieron en el marco del comité de Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), la asociación de gobiernos locales más grande del mundo, de la que participan más de doscientas urbes.
 
En 2004, la asociación CGLU sentó las bases de su programa “Agenda 21”, en el que delineó las políticas para una gestión cultural estatal: “Hoy, diez años después, creemos que hay que reflexionar, hay que revisar y profundizar algunas cosas para que esa agenda mejore de cara a los próximos diez años. Tres de los ejes que surgieron de estas nuevas reuniones fueron la necesidad de que la cultura trabaje para el diálogo y la paz, su importancia en la ampliación de la ciudadanía y su articulación con las nuevas tecnologías”, detalló Lombardi.
Clarín Revista Ñ
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