El director que sueña

La Nación
19/10/2015
Ricky Pashkus y de 30 años de escenarios
El director que sueña
cky Pashkus no eligió dedicarse al teatro musical. Le pasó. Como respirar, dormir, enamorarse. Un vicio. Simplemente no pudo dejar de hacerlo nunca más. Ni siquiera cuando sus padres le insistieron para que eligiera una carrera "convencional": estudió dirección teatral en el Conservatorio de Arte Dramático. "Era algo irrefrenable. No me dejaban... Bueno, me escapaba. Creo de verdad que eso es la vocación. No es solamente ganas de hacerlo, es que estás enfermo y vas igual. Al actor le baja la fiebre estando en función", trata de explicar en diálogo con la nacion.
 
 
Con más de 30 años de trayectoria, si alguien puede hablar de vocación, es él. Trabajó durante décadas con Hugo Midón -el gran pionero del musical argentino-, con Pepe Cibrián Campoy, con Enrique Pinti, con Julio Bocca y con Eleonora Cassano.
 
Es el director de referencia cuando de teatro musical se habla, y no sólo por su trayectoria, sino por la dedicación casi monástica que encarna como uno de los grandes difusores e impulsores del género en la Argentina. Creó una escuela con Julio Bocca y Julio Chávez, unos premios, los Hugo, junto a Pablo Gorlero; una revista, Divague; tres espectáculos anuales, también con Gorlero (Sres. y Sres. del musical, Primeras damas del musical, y Damas y señores del musical). Eso sin contar las clases y charlas que da por doquier y el ramillete de obras que pone en escena cada año.
 
 
En 2015 estrenó Noche corta, un trabajo que tuvo mucha repercusión y nominaciones, y que vuelve a escena hoy con una función especial y una invitada de lujo, Patricia Sosa. Hace dos jueves estrenó Ausente con aviso, un trabajo que es el resultado de las clases de teatro musical que da en el Centro Cultural Rojas, y muy pronto montará Tiempos relativos, con un elenco de estrellas del género encabezado por Pepe Cibrián Campoy.
 
Pashkus recibe a la nacion en una especie de oficina que tiene montada en el bar vecino a su estudio de danzas, en Recoleta. Tiene la computadora abierta en un calendario de Google con todo lo que debe hacer cada día. Es el secreto del éxito. "Acá anoto todo lo que tengo que hacer. Sin horarios, eso sí?", dice entre risas. En los recuadritos del calendario todos sus días parecen dedicados exclusivamente al trabajo. "Soy un workaholic. Pero me encanta todo lo que hago. Me gusta mientras lo estoy haciendo, no es que hago las cosas porque las quiero terminar. Vivo en deseo, no deseando terminar, como dijo un autor que admiro."
 
 
Todavía le quedan restos de la adrenalina del estreno de Ausente con aviso, la noche anterior. Le puso toda su alma a ese trabajo con un elenco no profesional en el que se permite experimentar con mucha libertad. "En Ausentecon aviso hablamos de un tema que no podría tocar jamás en otro contexto. La idea de la obra es que todo es relativo, que lo que se presenta incluye lo que se ausenta. En qué otro espacio puedo hablar de esto de la manera que a mí me interesa. Acá lo puedo hacer. Soy el autor, hablo con libertad absoluta de temas que me son absolutamente queridos y personales porque tuve la fortuna de hacer en el pasado muchos éxitos comerciales", explica. Y aclara: "Todos necesitamos saber que el teatro va a ser redituable. Es verdad que yo hago obras que no van a ser redituables, pero son redituables para mí, vinculadas con mi deseo, y puedo hacerlo sin que tenga un costo alto gracias a lo que hice antes". Además de la experimentación, el trabajo con artistas no profesionales tiene que ver con tender puentes hacia la profesionalización: "No me interesa un entrenamiento que no genere una posibilidad de inserción en el campo de acción. Ausente... es el resultado de un curso. Tiene que ver con mi necesidad de difundir. Es evidente que de ahí no sale ya un profesional. Sí, a futuro".
 
Sus motivaciones por estos días no terminan ahí: el 26 próximo estrena Tiempos relativos, con música de Damián Mahler. "Estoy fascinado porque está Pepito. Y un elenco que es una selección. Es un poco un viaje por mi divague en el tema del tiempo y el poder. Es como un foro romano, están en togas, se disputan el poder. Es muy interesante para mí el trabajo por la dramaturgia y por Pepe. Tenemos una amistad muy grande. Yo creía que me iba a poner tenso, y no. Él me distiende, me felicita, es un placer ensayar", cuenta. Luego vendrá una sucesión de acontecimientos: el 13 de noviembre hay una nueva edición de Sres. y Sres del Musical, tres días después, el 16, se presenta el disco de Y un día? Nico se fue, el musical que hizo junto a Osvaldo Bazán y Ale Sergi en 2013, y luego se lanza de lleno a la puesta de La bohème, de Puccini, en el Teatro Argentino de La Plata, que subirá a escena a comienzos de 2016, año que comienza con igual intensidad: repetirá team con Bazán y Sergi en Yiya, el musical, que será protagonizado por Karina K y Tomás Fonzi.
 
Ensayar es para él "vivir en el deseo" y estrenar significa que lo vayan a ver, no le importa cuántas localidades se vendan, sino que vayan. "Sé que no puede haber 500 espectadores para todos los espectáculos. Si bien deseo que todo el mundo quiera venir a verme, lo que temo es que nadie quiera venir. Así que el deseo es que haya gente."
 
Noche corta
 
Lunes, a las 19, en el teatro Astral, Corrientes 1639
 
Ausente con aviso
 
Jueves, a las 21, en el Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038
 
Tiempos relativos
 
Desde el 26, a las 21, en el teatro Picadilly, Corrientes 1524
Silvina AjmatLA NACION
La Nación
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