Lunes, 17 Noviembre 2014 10:56
 
 

Ricky Pashkus: "Toda mi vida me sentí un chanta"

  • El coreógrafo y director teatral habla de su ego, la envidia en el ambiente artístico y confiesa su preocupación por el paso del tiempo.
 
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Ricky Pashkus: "Toda mi vida me sentí un chanta"Fuente: Florencia Moreno
 

En un bar de la calle Vicente López al 1600, en el barrio porteño de Recoleta, el coreógrafo Ricky Pashkus usa siempre la misma mesa como oficina. Se sienta, enciende su computadora, su ipad, se coloca los anteojos y pone manos a la obra en su agitada agenda cargada de trabajo. "Mirá, hoy me pusieron la foto de Leo Sbaraglia", comenta el director teatral y cuenta que los mozos le colocan a diario una imagen distinta de un actor para hacer más llevadera la rutina.

Director de Los Productores, La Jaula de las Locas, Hairspray, El Joven Frankenstein, su relación con la lectura comenzó a los 45 años. "De chico dejaba de leer un libro porque las palabras me remitían a hechos que no sabía, y no tenía la paciencia ni el deseo de ir a averiguar cada cosa. Al quinto concepto que no entendía, me aburría la lectura", asegura.

¿Te molestaba no saber?

El proceso de mi vida hizo que me acercara a la ignorancia como un hecho maravillosamente apetecible e interesante. En esa época me molestaba no saber. Insisto mucho en la educación y en la disciplina porque pagué carísimo el precio. Me fue bien porque tuve que basarme en mi intuición y no tenía los recursos. Soy muy exigente con el estudio porque salvo que tengas mi naturaleza, mi riesgo y mi locura, la vas a pasar mal.Toda mi vida me sentí un chanta y no pude ir a la búsqueda del entrenamiento. Hay un precio que hay que pagar si no estás entrenado. No digo que si no estudiás vas a ser un inútil, puede ser que te vaya muy bien, pero ¿estás dispuesto a pagar el precio de que te vaya muy bien sin tener una base? Porque el precio es que vas a tener que estar toda tu vida disimulando que no sabés nada, escondiendo lo chanta que te sentís, siendo expulsado de muchos trabajos por no tener el trasfondo necesario y teniendo que trabajar el doble que los otros. Yo trabajé el doble porque fui un chanta, sé que fui un chanta.¿Tenés ganas de hacer eso? Hacelo.

¿Sos autoexigente?

Yo no creo en eso de ser exigente conmigo mismo. No sé qué significa eso. Un tipo que está en la calle, muerto de hambre y pidiendo plata, ése es exigente consigo mismo. Por más que te exijas mucho, es poco. El medio te va a exigir más de lo que te exigís. No sirve ir a una audición y decir "me fue mal, soy muy exigente y me puse nerviosa". La sensación de autoexigencia es un territorio que tiene que ver con la relación de cada uno con el éxito y el fracaso, con el dolor. Es ponerle un nombre a ese dolor.

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Fotógrafa: Florencia Moreno.

Más allá de los premios, el mejor reconocimiento para Ricky Pashkus es sentir el aprecio del público. "A mi me gusta si alguien me reconoce y me dice en la calle 'maestro, qué bien le hace a mi hija' porque percibo que no pasé al pedo por la vida", afirma.

Y en tu rol de educador y referente en el género musical, ¿esos elogios hacen que tu ego crezca?

Creo que el verdadero maestro es el que te dice la verdad sobre cómo lo hizo y no cómo le hubiera gustado hacerlo. Esa es la única manera de educar. El ego no es una relación medible, el ego es parte de la conformación psicoanalítica. Mi ego no entorpece la acción, soy una persona que se la pasa haciendo y generando para que hagan lo demás. Ahora, mi ego abruma a los demás porque soy una persona abrumadora.

Pashkus acompaña cada una de sus respuestas con movimientos ampulosos y vertiginosos de manos, como si dibujara una coreografía. No habla con un cassette ni abusa de las lugares comunes. Se toma unos segundos para reflexionar sobre su ego, la envidia de los colegas y el paso del tiempo. Y cuando dispara una contestación lo hace con contundencia y sin filtro. "La expresión manifiesta de la envidia deja como un pelotudo al envidioso", sentencia.

¿Sentís que tus colegas envidian tu éxito?

El que envidia tiene mala prensa. No es que no le doy importancia, pero me parece tan pelotudo. Alguna vez hablaron mal de mi, me han movido el piso, pero hoy esos están haciendo gimnasia en otro lugar. En el momento me obsesiona, pero a los 59 años no puedo dejar de reconocer que los movedores de piso tienen la vida muy corta . El que hace y confía en que lo que hace es interesante, de verdad no tiene tiempo para estar atento a los que le mueven el piso.

A los 59 años, Pashkus se molesta por la falta de interés de la sociedad a disfrutar la vida. "Percibo que la mayoría de la gente no percibe que está viva. Es patética la anestesia en la que vivimos porque es tan patético el temor que tenemos a sufrir que es necesario que celebremos la posibilidad de estar vivos", sostiene.

¿Te preocupa el paso del tiempo?

Mucho. No me gusta la edad que tengo, me gustaría ser más joven e ir de levante. Lo hago, pero me gustaría ser el más sexy de la calle y que me digan piropos. Creo que la vida sólo se puede celebrar si hay conciencia de muerte. Creo que la anestesia de vivir tiene que ver con creerse eterno y con no pensar en la muerte. La conciencia de la muerte es la conciencia del tiempo y eso requiere celebración.

Productor de entrevistas: Lucas Lértora.