Crítica Hora Y Cuarto

El Espectador Crítico
06/10/2014
Temporada 2014 (Centro Cultural Borges)
Crítica Hora Y Cuarto
LUNES, 6 DE OCTUBRE DE 2014
Crítica de "Hora y Cuarto" de Mariano Taccagni y Javier López del Carril
Categoría: INFANTIL/JUVENIL
 
Crítica de Hora y Cuarto
 
Buenos Aires, Argentina
Temporada 2014 (Centro Cultural Borges)
 
 
 
 
¿De qué se trata?: De la tensa hora y cuarto previa a una función. Una parodia a los entretelones del mundo del teatro musical hecha por jóvenes intérpretes (entre 8 y 19 años).
 
El punto fuerte de la obra: la coreografía de Milagros Michael.
Además de ser una buena bailarina, Michael es una destacada coreógrafa, al menos para manejar elencos infanto-juveniles. En Hora y cuarto, trabajó con movimientos disociados y amalgamó los estilos de danza jazz y hip hop.
La respuesta del elenco es óptima, y se nota que los intérpretes se han formado en baile. Realmente me sorprendió el primer cuadro por su limpieza (como luego remarca uno de los personajes). Las coreografías son bastante exigentes y requieren de concentración, porque los pasos cambian con rapidez. Sin embargo, los chicos no tienen problemas con ellas, no miran al piso y casi siempre logran un alto grado de coordinación. Otro desafío que sumó Michael fue el del planteo coreográfico en varios planos, que obliga a todos a tomar consciencia de la totalidad del espacio escénico (por eso sirve tanto a nivel pedagógico). Entonces, ya desde el vamos, la obra me emocionó porque en los primeros cinco minutos percibí el talento que tenía delante. Por supuesto, hay que seguir desarrollándolo (en algunos casos, con más esfuerzo que en otros). Sin embargo, en líneas generales, esta Compañía de Teatro Musical Juvenil está a un nivel superior que otros grupos no juveniles (y que ciertos supuestos artistas con su nombre destacado en una marquesina de un teatro comercial).
 
Sin lugar a dudas, quienes se roban la obra son Martina Haissiner y Valentino Grizutti, con un histrionismo admirable y sentido del timing. También me gustó la actuación de Agustina Cabo, una suerte de Stage Manager dentro de la historia, que intenta calmar los nervios del director e infundirle la confianza de todo saldrá bien, y para esto da muestra de madurez al decir sus líneas. Tomás Raimondi es quien, justamente, encarna al director, exacerbando el estrés previo a una función pero, a su vez, transmitiéndonos el amor de su personaje por el teatro. Claro que, además, Raimondi funciona como un sostén para toda la acción dramática, marcando el ritmo de los cuadros. Para esto, está pendiente del resto de los actores. No puedo dejar de resaltar las líneas de Agustina Velo y Florencia Liserre al bailar, ambas con un manejo muy expresivo del cuerpo.
 
 
El libro de Mariano Taccagni parte de una idea original (las complicaciones, los nervios y la ansiedad que surgen en la hora y cuarto que transcurre desde que los artistas llegan al teatro hasta que comienza la función). A partir de eso, desarrolla unos enredos simples y arquetípicos, como lo son todos los personajes. Esto se debe a que quiso parodiar el mundo del teatro musical y sus entretelones. Así, por ejemplo, aparecen estereotipos como la de la simpatiquísima “rubia bonita” de Julieta López y oficios como el técnico/iluminador de Xavier Nazar Dutka. Lo cierto es que, a pesar de que estén tomados con humor, los problemas de cartel y los amores surgidos en camarines abundan en la vida real (lo último es moneda corriente en el teatro musical). Chiara Stellardo y Thais Rippel tratan este tema con soltura, parodiando además a las telenovelas. Resta decir que Taccagni incluyó algunos guiños para los conocedores del género musical, como las referencias a Florencia Otero, Germán Tripel, Pablo del Campo y Silvina Nieto.
 
En cuanto al vestuario de Javier Guillermo Ponzio, es una mezcla entre lo juvenil y lo adulto. Por otro lado, la iluminación de Sandro Pujía se va adaptando al estilo de cada cuadro.
 
Una pieza clave del equipo creativo fue el gran compositor Javier López del Carril (cuyas canciones para el nuevo CD de Elena Roger, Tiempo Mariposa, comentaré en unos días). Con la pegadiza y dinámica obertura abre la puerta para el juego, mientras que “Mi cuarto de hora” les da a los chicos la posibilidad de explorar una melodía cargada de sentimientos más densos, que deben acompañar con la voz y la actuación. A propósito, se encargó de la dirección vocal Manuel Victoria y, del entrenamiento vocal, Meri Hernandez. Asistieron a los jóvenes en el canto a varias voces y la articulación (por ejemplo, en la canción que comparten Florencia Liserre, Sofía Navone y Eugenia Blanco). Salvo por alguna que otra pequeña vacilación en la emisión, el nivel vocal es bueno, sobre todo para cantar y bailar al mismo tiempo (o cantar después de bailar, que es otra tarea complicada).
La banda juvenil integrada por Federico Accorinti, Camila de Biase, Juan Leguizamo, Aaron Gordonas y Mateo Viani suena sumamente bien y a tempo (hubo un único y mínimo desfasaje de uno de los integrantes sobre el final, que se acomodó rápidamente). Esto me lleva a otro punto: el compañerismo evidente que hay en la compañía. Yo siempre digo que, entre otras cosas, es en el ajuste de las imperfecciones donde uno se da cuenta lo unido o no que es un grupo. En “Hora y cuarto”, vi caras de complicidad para acomodarse a la música y hasta una chica que frenó a otra sobre el costado para que no entrara a destiempo a una coreografía. Incluso, Thais Rippel improvisó una línea para darle pie a un compañero para rectificar una equivocación.
 
Por lo tanto, esta nueva obra de la compañía, dirigida por Ricky Pashkus y con Valeria Grossi como puestista, es todo un éxito en cuanto a aprendizaje y fogueo, más allá de la tranquilidad con la que nos deja a los espectadores exigentes al salir de la función, sabiendo que hay talento para trabajar y seguir sosteniendo al teatro musical argentino.
 
Espectador Crítico de Musicales
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Más información:
Teatro: Centro Cultural Borges (Viamonte esquina San Martín), Sala Ástor Piazzolla - Teléfono: 5555-5359
Duración: 45 minutos
Funciones: sábados a las 16:30 hs.
Precio de las entradas: $80 a $100
Promoción: 2x1 con Club La Nación Premium
 
Dirección: Ricky Pashkus
Puesta en escena y dirección de actores: Valeria Grossi
Stage Managers: Matías Vega y Francisco Tortorelli
Asesoría pedagógica: Paula Schapiro
Dirección musical: Javier López del Carril
Prensa: Tommy Pashkus Agencia
Producción ejecutiva: Estanislao Otero Valdez
Fotografías: Fuentes2Fernandez
Asistente de vestuario: Valeria Canteros
 
Elenco: Tomás Raimondi, Agustina Cabo, Agustina Velo, Chiara Stellardo, Celeste Lofardo, Xavier Nazar Dutka, Azul Mazzeo, Dyan Ibarra, Eugenia Blanco, Ezequiel Suarez, Florencia Liserre, Julieta López, Martina Haissiner, Simón Alejandro, Sofía Navone, Thais Rippel, Tiziano Ruger, Tobías Nahuel López, Tomás Villar Muños y Valentino Grizutti
Músicos: Federico Accorinti, Camila de Biase, Juan Leguizamo, Aaron Gordonas y Mateo Viani
Publicado por El Espectador Crítico de Teatro Musical en 17:48 
 
Etiquetas: 2014, Centro Cultural Borges, Infantil, Javier López del Carril, Juvenil, Milagros Michael, Música original, Nivel 7, Origen argentino, Ricky Pashkus
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