Entrevista exclusiva con Teté Coustarot

Crónica
19/09/2014
Susana y Norma Pons son mis maestras de teatro
Entrevista exclusiva con Teté Coustarot
 
 
"Susana y Norma Pons son mis maestras de teatro" - DEMOCRACIA"Susana y Norma Pons son mis maestras de teatro"
Lo afirmó Karina K en una entrevista exclusiva con Teté Coustarot. La bailarina, cantante, actriz y directora habló sobre su inicio en los musicales con Sugar. El crecimiento de los musicales en el país, su experiencia en España y la obra sobre Judy Garland que protagoniza: "Al final del arcoiris".
POR: GRUPO CRÓNICA
19/09/2014 19:07:58
 
Por Teté Coustarot
Producción: Ariel Guglielmetti
 
Cada ser humano nace con un don y una vocación. Algunos siendo muy jóvenes manifiestan sus gustos y sus deseos por lo que quieren hacer cuando sean adultos. A otros les cuesta más, no llegan a descubrir a temprana edad su profesión y pierden la mayor parte de su vida tratando de encontrar su lugar. Claramente esto último no concuerda en nada con la flamante actriz y cantante, Karina K. 
 
El teatro y las comedias musicales son su vida. Karina nació con el increíble don de artista. Y es difícil encasillarla en un rubro (como cantante, actriz o bailarina, por ejemplo) porque desarrolla todas sus habilidades a la perfección. Es una artista con todas las letras.
 
Su crecimiento coincidió con una época en la que al país comenzaron a llegar las comedias musicales, algo que no era muy común en Argentina y que era muy extraño de encontrar. Karina encaró su carrera en este género y actualmente disfruta e imprime su talento en la obra “Al final del arcoiris”, que se lleva a cabo en el teatro Astros de calle Corrientes.
 
Precisamente en el hall de este teatro, la talentosa Karina K me esperó –junto a un maravilloso ramo de flores que le regaló la producción de la obra por haber ganado un premio Hugo– para hablar, entre otras cosas sobre sus inicios en el fantástico mundo teatral, su crecimiento como artista de la mano de Susana Giménez y Norma Pons y acerca del reestreno de la obra.
–Nos encontramos en el teatro Astros porque nuevamente estás en cartel. Contame un poco de este nuevo estreno.
–Sí, estamos reestrenando “Al final del arcoiris”, una obra maravillosa. Estamos celebrando el premio que hemos recibido hace una semana, es por eso que estamos muy contentos. 
 
–¿Exactamente qué premio ganaste con este espectáculo?
–Es el premio Hugo como actriz protagónica en musical. Estamos muy contentos porque fue un premio para todo el equipo y por todo el esfuerzo y dedicación que le pusimos a esta obra.
 
–¿A quién representás en este espectáculo?
–Interpreto a Judy Garland, una artista emblemática de Hollywood, que protagonizó “El mago de Oz” y fue la madre de la talentosísima Liza Minnelli. Ella manejaba el arte desde la integración y la combinación de todas las artes. Era una excelente actriz, cantante y bailarina, fue la creadora de un género nuevo. Cuando deja los estudios de la Metro- Goldwyn-Mayer, empieza a abordar lo que se conoce como el “One woman show” (show de una sola mujer); es la pionera en ese género. En el Carnegie Hall  hizo muchos shows con grandes orquestas, donde ella contaba sus experiencias de vida en los sets y con los grandes artistas con los que trabajó. 
 
–Mientras describías un poco a Judy Garland pensaba que vos sos todo eso que ella fue; es maravilloso.
–Sí, canto, bailo y hasta he dirigido, aunque esto último lo hice más en teatro alternativo. Pero hace diez años que estoy trabajando con Ricky Pashkus y estoy con el privilegio de ser dirigida por él y de abordar proyectos uno más hermoso que el otro. Aprendo mucho de dirección de obras al lado suyo. 
 
–¿Cómo empezó tu carrera en el mundo teatral?
–Comencé siendo muy chica, sobre todo practicando danza. Fue gracias a mi madre, que de muy pequeña me vio bastante inquieta y muy expresiva, con muchas inquietudes. Me gustaba mucho la música, y así fue que me mandó al colegio Labardén en la época de Mané Bernardo y Sara Bianco. 
 
–Todos los que pasaron por el Labardén tienen algo especial, ¿lo sentís así?
–Sí, muy especial, tengo un recuerdo maravilloso. Después del Labardén participé en el Colegium Musicum, siendo muy chica. Ahí comencé a dar los primeros pasitos en expresión y todo tipo de danzas. Hice de todo cuando era chica, parece que mi mamá vio que era muy inquieta y dijo “que descargue todo en estas clases”. Fue una muy linda experiencia, realmente. 
 
–Qué suerte que tuviste con esos padres, porque ahora tenés un talento increíble.
–Imaginate que mi padre fue Fidel Moccio, discípulo de Pichón Riviere, quien impulsó el psicodrama en Argentina. Ellos fueron pioneros en la década del 70 y yo viví con mucha libertad en todo este ambiente. Ya estaba muy familiarizada con el teatro. En el 72 ya había ido a ver “Cabaret”, que fue un suceso; en el 80 fui a ver “Fama”, entre otras. Después de eso fui entrando solita al medio, pero los primeros pasitos fueron con este género es gracias a mis padres. Así que en ese sentido me siento una privilegiada. 
 
–Es genial que hayan captado toda tu capacidad artística siendo muy joven.
–Ellos iban mucho a los cafés-concert de Buenos Aires. Iban a ver a Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle y estaban muy mimetizados con el ambiente. Es por eso que me habrán inculcado eso a mí también.
 
–Seguramente escuchabas en tu casa todo lo que pasaba, ¿no?
–Ellos pasaban siempre los vinilos de “Yo no...¿Y usted?” de Gasalla y Perciavalle. Y después del almuerzo era muy común escuchar los sketchs hablados y recordaban cuando habían ido a ver a Les Luthiers. 
 
–Después de toda tu formación de pequeña, ¿a qué edad fuiste a vivir a Barcelona?
–Cuando fui a vivir a Barcelona ya era un poco grande. Tenía 21 años cuando fui a España y volví a los 28. Fueron casi ocho años viviendo allá. 
 
–¿Allá trabajaste como actriz?
–Exactamente, estuve trabajando como actriz. Me llamaron los de teatro alternativo, o lo que surgía en ese momento, como neocabaret, para trabajar en los cafés-teatro, que son en realidad una especie de “teatro de complicidad”. Es más del teatro de Jacques Lecoq, que es la escuela del teatro físico de donde emerge el clown o la nueva comedia del arte. Y había un auge muy fuerte en España en ese momento, que acá heredó la gente del Club del Clown. Y por esa inquietud me fui a Barcelona a trabajar, pero por el idioma catalán yo no podía hacer teatro. Salvo cuando fue Pepe Cibrián, que fue quien me presentó en las audiciones, e hice el papel de Lucy, que fue mi primer protagónico en teatro musical. Pero si no, estaba haciendo mucho teatro alternativo, neocabaret o café-concert. Esto de estar en complicidad con el público era un tipo de estilo que hoy me sirve para hacer Judy Garland. En “Al final del arcoiris” Judy canta, está mirando al público y les habla. Entonces todo está relacionado.
 
–Es interesante todo el camino que has hecho y lo que vas a seguir haciendo. Tenés una voz muy linda al cantar. ¿En eso también tuviste profesores que te ayudaron?
–Eso fue a partir de que hice “Sugar” con Susana Giménez, que fue mi debut en el teatro musical de gran producción, en el Lola Membrives. Para mí fue un antes y un después. En esa obra nos entrenaron grandes directores de ese estilo teatral. Había muchas “disciplinas musicales” y en cada una de ellas había un director fabuloso. Para mí, mi formación y mis primeros pasos fueron con “Sugar”. Recuerdo que duró tres años en cartel y que fue un éxito.
 
–¿Qué papel tenías en “Sugar”?
–En esa obra tenía un papel muy chico, era una de las señoritas de orquesta que iban con Sugar. Cuando trabajé ahí tenía 18 años y me acuerdo que era mi primer trabajo profesional, donde aprendí muchísimo. Además de Susana estaba Norma Pons, quien me enseñó mucho y que siempre me decía “no corras, que el teatro está lleno de cables por todos lados y te vas a caer”. Yo era muy inquieta y vivía corriendo para todos lados. Y lo sigo siendo (risas).
 
–¿De qué signo sos?
–Soy de Escorpio. Por eso creo que soy así de intensa. El otro día me enteré que hay tres tipos de escorpianos: el bravo; el que sale, picotea y vuelve a meterse; y hay un escorpio que es de la mutación, como el ave fénix. Va cambiando de piel y se busca en la revolución interior. Debe hacer un cambio interior para poder transmutar. Y me dijeron que yo soy de esta última característica de escorpianas que te mencioné. 
 
–Me parece fantástico que te toque un momento de la Argentina donde aparecen los musicales.
–Sí, es impresionante, antes no aparecían. Antes, decían, no había actores completos que supieran cantar y actuar al mismo tiempo; eso es algo que decía mucho Marcos Mundstock, quien estuvo presente en un premio a la trayectoria en los Hugo. Ahora hay un semillero y una escuela. Por eso, todo esto de los premios Hugo y las Galas de Primeras Damas y Señores aporta mucho. 
 
–¿Qué es Primeras Damas?
–Van damas de musicales, que hayan protagonizado musicales; es una gala que se hace para poder instalar el género. Aporta mucho y cada año va creciendo en aceptación, en nivel, y se hace todos los años. Este 2014 se hace el 13 de noviembre en el Gran Rex. 
 
–¿Y ahí qué vas a interpretar?
–Vamos a hacer un tema de Judy Garland y estamos viendo si podemos hacer otro de “El fantasma en el paraíso”, la famosa película que hizo Paul Williams. Estoy muy contenta de que me inviten cada año.
 
Leé la nota completa en el semanario Democracia de esta semana.
Por Teté Coustarot Producción: Ariel Guglielmetti
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