Increíble compromiso

Tiempo Argentino
17/02/2014
Crítica
Increíble compromiso
 Crítica I: Al final del arcoiris
Increíble compromiso con el oficio y versatilidad de Karina K
Con una actuación memorable, la gran actriz logra convertirse en Judy Garland en este retrato de una de las últimas giras en la vida de la legendaria estrella de la canción y el cine.
 
Por: 
Mercedes Méndez
 
 
Como un borracho que da vueltas sobre su propio eje, Judy Garland pelea en el escenario con un cable que no la deja cantar. "¡Ay, qué cable molesto!", dice sin abandonar una voz armónica pero, a su vez, se mueve excitadísima. Los espectadores vemos en escena un concierto fatídico de la voz oficial de la canción "Over the rainbow" o a la mujer que alguna vez fue la niña de El Mago de Oz, entre tantos otros hits. Y también asistimos a la etapa final de su vida y a la transformación magistral que una artista es capaz de hacer. Porque Al final del arcoiris es un bello espectáculo que muestra la increíble versatilidad y el compromiso con su oficio de Karina K, o Judy Garland, porque en la obra son una sola. 
La historia de Garland es bastante conocida. Ella, como tantos otros, fue una niña actriz y cantante, víctima del sistema, del concepto de "The Show Must Go On", y de una madre desalmada. Desde muy chica, le dieron pastillas para que su cuerpo aguantara jornadas de 18 horas de grabación. Cuando creció, combinó la adicción que le impusieron con alcohol y no hubo marcha atrás. Murió a los 46 años por sobredosis, tres meses después de casarse con un joven pianista que sólo quiso lucrar con lo que quedaba de Judy. El espectáculo Al final del arcoiris cuenta el último viaje de Judy Garland a Londres, para realizar un show de cinco semanas consecutivas, mientras lucha contra su adicción y aumenta la exigencia de generar dinero para pagar todas sus deudas. 
Aquí, la versión de este musical –que incluye sus canciones más conocidas– llegó con un equipo ideal: Ricky Pashkus como director general, Alberto Favero en la dirección musical, y con Karina K como intérprete principal. Era muy difícil que el espectáculo saliera mal. Y lejos de salir mal, la obra incluye una construcción escénica pensada e inteligente. Pashkus reunió toda su experiencia en el género para armar una obra que no recae 100% en el talento de sus intérpretes (algo que sucede en muchos musicales), sino que se ve con claridad la mano del director. ¿En dónde aparece? En la conexión entre cada cuadro, en el que nunca hay un apagón completo y música funcional, sino que siempre se enlazan con un diálogo fuera de escena o un personaje al borde del escenario que mantiene el hilo de la historia. También aparece el director en la decisión de incluir a la orquesta en el centro de la escena y del argumento, como la banda que la acompaña en sus recitales y que intentan sostenerla cuando tiene sus recaídas en vivo y en directo. Los ejemplos continúan: en cada escena intimista y cambio energético que va de la euforia a la delicadeza también aparece el director. Al igual que en el desgaste de la puesta que acompaña al desgaste de la protagonista. A medida que la vida de Judy se vuelve más dramática, lo que es una prolija suite de un hotel se desdibuja con el teatro donde ella da sus shows, hasta confundirse. 
Completan el elenco Antonio Grimau como el amigo de confianza de Judy (que más allá del estereotipo gay, logra encontrar momentos de debilidad genuinos), Federico Amador como su pareja, y Víctor Malagrino como un periodista que  la entrevista. 
Karina K es Judy Garland con el cuerpo, con la voz y con el alma. Si al principio deslumbra con su postura corporal, con ese andar frenético, con la forma en que mueve las manos y habla y ríe compulsivamente, después lo hace desde la desesperación y la gama de matices que le puede dar a su voz. «
 
 
La ficha
Al final del arcoiris
Autor: Peter Quilter. 
Versión: Fernando Masllorens y Federico González del Pino.
Dirección general: Ricky Pashkus. 
Dirección musical: Alberto Favero. 
Con: Karina K, Antonio Grimau, Federico Amador y Víctor Malagrino. 
Sala: Teatro Apolo. 
MUY BUENA
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Por: Mercedes Méndez
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