Judy dejaba la vida en el escenario

La actriz protagoniza Al final del arco iris
18/01/2014
La obra que relata la vida de Judy Garland
Judy dejaba la vida en el escenario

  En su terraza del Abasto conviven su perra Merlina, la pelopincho y Judy Garland. Karina K viene de unas semanas de ensayos intensos de Al final del arco iris, el musical que hace foco en el último año de vida de la estrella de El mago de Oz, que estrena el 5 de febrero en el Teatro Apolo.
Sobre la mesita de su living hay biografías, libros de fotos, el programa del mismo musical que en Broadway levantó telón en 2012 "No, no fui a verlo. No conozco Nueva York. La única calle 42 que pisé es la de La Plata", dice entre carcajadas mientras ceba mate de yerba orgánica, té verde y cedrón. "Quería estar más chiquita para interpretar a Judy así que ya bajé siete kilos, me faltan dos."
La muerte repentina de Judy Garland (tenía 47 años) llegó luego de décadas de problemas con barbitúricos, anfetaminas y alcohol y en muchas de sus presentaciones públicas se la vio alterada por alguna de ésas sustancias. "Con Ricky (Pashkus) trabajamos mucho desde el humor. La obra es tragicómica."
En el proceso de transformarse en Garland, Karina K leyó, escuchó, miró películas y, tal es el detalle de su trabajo que hasta estudió sus movimientos: "Estoy trabajando todo su comportamiento físico: la mirada y su brazo izquierdo. Ella era zurda así que hacía mucho mientras cantaba con la mano y el brazo izquierdo. También tenía un manejo de la voz muy especial, con una sonoridad más en los graves. En el contra alto y mezzo."
 
–¿Habrá imitación? ¿Es un desafío interpretar a alguien que es tan conocido?
–Sí, pero de Judy hay todo. Si te ponés a buscar está Judy alcoholizada en reportajes hay cámaras furtivas de paparazzi. Era de las primeras artistas que la prensa amarilla atacaba fue lo más cercano a lo mediático de hoy. Sobre todo hubo un caso muy famoso en Melbourne, durante un concierto que sólo duró 45 minutos. Algo muy parecido al abandono de Amy Winehouse que en el último Budapest no acierta una nota, se marea, se cae. Ese episodio la marcó y fue una toma de conciencia de que  no tenía control sobre ese tema.
–La obra toma, ¿a partir de qué momento?
–A partir de 1968, con los conciertos en Londres, que están grabados. Se llama Talk of the Town, (Lo que se habla en la calle). En ese lugar la contratan  en muy buenas condiciones, y ella ya estaba con graves problemas económicos porque no se hacía cargo de pagar los impuestos. Tenía una deuda millonaria. Cuando era chica, a partir de El mago de Oz, gana mucha plata. La madre invierte en minerías de carbón pero cuando la calefacción deja de ser a carbón, con ese cambio, pierde millones. Toda su vida trabajó para pagar deudas. Todos sus maridos fueron representantes. Llega un momento donde estaba cansada de cantar, aún cuando cantar la salvaba de la adicción porque recibía el amor de su público, a la vez estaba agotada.
–¿Esa deuda nunca la saldó?
–Ella murió en la pobreza. Facturaba 30 mil dólares por show pero recibía mil.
–¿Vivió el estrellato, conoció la gloria, pero en lo cotidiano era un tormento?
–Claro. Era adicta a las anfetaminas, y como vivía trabajando siempre tenía cómo conseguir. Era un rostro conocido en el planeta. Después ella empezó a consumir alcohol y es lo que la empieza a estabilizar y la que la lleva a los trastornos emocionales. Tenía conductas totalmente antagónicas: era muy seductora, muy fascinante, era muy divertida, una mujer muy sexual. La obra está atravesada por el erotismo desde el vínculo con su novio joven e incluso con el pianista (que protagoniza Antonio Grimau), el repertorista de ella que la entrena en las canciones y con quien hablaban de sexo.
–Hay una interpretación de El Mago de Oz que encuentra símbolos referidos al amor homosexual.
–Sí, de respeto por la diversidad. Están los colores del arco iris. Ella era ambigua. Tenía un lado fuerte muy masculino, que fue lo que la sostuvo. Era una mujer medio hombre. En algunos momentos se la ve como una gata bien femenina pero también era un dragón. Era una mujer de una creatividad fuera de serie.
–Pero demasiado intensa
–La intensidad de su personalidad generaba mucha fascinación. También tenía un gran sentido del humor. Ella dice en el libro: "Yo sobreviví a mí misma por el amor del público." Creo que sin estos dos no estaría viva.
–Igualmente murió muy joven. ¿La obra termina en la circunstancia de la muerte?
–Está evocado. Está todo el paralelo de la vida y de los shows. Es una pieza teatral con evocaciones musicales. Con el maestro Favero hicimos los arreglos para que tenga relación por donde está transitando la obra.
–¿En qué consistió tu preparación física?
–Bajé mucho de peso para cambiar la máscara, digo la máscara al hablar todo lo que es el cuerpo. Por su fragilidad quería estar más chiquitita. También trabajé todo lo que es el comportamiento físico, no sólo la forma de hablar, que es de cantante fumadora. Hay un comportamiento como de ciclotimia: Está hablando con alguien pero está en otra situación. Ella se multiplica en expresiones. Y está cantando y está en todo, mira la luz (imita esos movimientos). Encontrás un montón de versiones de un tema. Hay un tema que hacemos que se llama "Con lluvia, con sol", que es una versión muy fuerte, muy intensa, muy adrenalínica y la canción final es la energía del rock. Y estoy con el corazón a 1000 porque acabo de tomar más de diez pastillas de Ritalin. Físicamente hago todo ese recorrido, empieza con la abstinencia, con el alcohol o está hiperactiva.
–¿Hoy se siguen usando drogas para mejorar el rendimiento en un escenario o eso ya no ocurre?
–Las drogas anfetamínicas se relacionan con el rendimiento físico, como la bencedrina en el deporte. También con muy poca conciencia alguien quiere bajar de peso y consume pero está muy claro que es tremendo. Me parece que hoy abundan otro tipo de drogas. La anfetamina fue en la década del '30 o en del '40 cuando se utilizaba mucho hasta que se la empieza a prohibir.
–¿La fama termina siendo adictiva?
–Lo que observé de ella cuando tuvo varios programas de televisión. Tuvo The Judy Garland Show y el Judy Garland Experience. Ella era una consagrada, era de mirar abarcando, era muy generosa con las artistas nuevas, siendo una consagrada le otorgaba espacio a otros. Lo asocié por esto que decís de la fama, había un lugar de ella donde convivía la dualidad de ser una estrella y por otro lado tengo que seguir trabajando para pagar mis deudas y no tengo otra forma que ser explotada. Se quejaba del cansancio y que se reventaba los pulmones durante años para no tener nada, escapándose de los hoteles para no pagar. Y por otro lado sintió el cansancio del deber pero también el amor que tenía con el público. Eso tiene que ver con la vida y la muerte porque ella se sostenía en un escenario vinculándose con el amor que le daba el público que fue lo único que le ayudó a seguir adelante. Tuvo intentos de suicidio y estados de coma y muchísimas rehabilitaciones.
–¿Cambió tu idea de ella a partir de este trabajo?
–Hay una definición de Favero, que dice: Judy Garland es un prisma. Está diseñada para ser una excelente cantante y romper con un modo de cantar que había en los '30, que era una forma más nasal, con voces timbradas, agudas. Ella empieza a cantar con la voz de pecho, de un modo visceral y sostiene eso durante toda su vida. Además que era una fumadora de cuatro paquetes por día. Resistió todo lo que vivió porque estaba diseñada para cantar con una capacidad pulmonar de atravesarte con el sonido de su voz. Sus interpretaciones atravesaban el corazón. "Over The Rainbow" sigue siendo un emblema.
–¿La conclusión al ver la obra no será de pena?
–Puede que sientan eso pero por otro lado van a decir: "¡Qué poder!", por lo que generaba ella como intérprete. Ella dejaba la vida en el escenario y eso la revivía. Cuando le preguntan sobre la inmortalidad, ella decía: "Eso sería agradable, la inmortalidad lo compensaría todo." Haber atravesado por todo ese infierno implica hoy estar haciendo una obra y que haya un festival de Judy Garland. Que Judy siga viviendo en Liza, hay una energía constelar allí.
–¿Qué creés que hay al final del arco iris para vos?
–La leyenda dice que hay un tesoro. Yo hago un paralelo cuando hablo de la riqueza y la pobreza lo relaciono con la espiritualidad. Soy practicante budista y estudio la filosofía del budismo hace 25 años. Estoy activamente involucrada en una ONG por la paz, la cultura y la educación (Soka Gakkai Internacional). ¿Cuándo se va a terminar la pobreza? Cuando la riqueza pase por los valores, por el respeto al valor de la vida, Para mí, el final del arco iris es la manifestación de una identidad más elevada. Interpretar esta mujer es una expansión de mi corazón, no lo puedo ver de otra forma. «
 
 
Karina k y los estados alterados
 
 
  "A los 16 a 17 años pasé una etapa de avistar y conocer sustancias, fue una etapa muy rebelde", responde Karina K cuando se le pregunta por su propia experiencia con drogas. "Hay una cosa loca en mi cabeza que siempre supe que iba a ser actriz, entonces, incluso en esos momentos de estados alterados decía, 'esto me va a servir para algo'. Y me sirvió cuando lo usé en mi unipersonal Antidivas, un show de neocabaret donde hacía un personaje que se llamaba Janis Chaplin, que cantaba un tema de Janis Joplin pero totalmente dada vuelta lisérgica, con alucinaciones, era muy gracioso, eso era desde la transitoriedad de la actuación, esto en Judy fue real. En el fondo siempre supe que iba a interpretar algún personaje que en concreto tenía este problema, que es aquí tan taxativo. Trabajamos mucho con Ricky todo lo de la sustancia que le da aire, le da respiro, la que la oprime cuando tiene abstinencia, trabajo desde lo físico mucho todos esos estados, entonces leo muchísimo, y recuerdo mi experiencia de mi adolescencia loca donde había todo tipo de sustancias."
 
–¿Qué tipo  de sustancias probaste?
–Desde lo más herborístico, hongos y también probé anfetaminas. Probé lo que es estar en ese estado. También probé un remedio para el mal de Parkinson. Estaba con un grupo de punk rock iba a ver Sumo, a Los violadores hasta que entré a trabajar en un musical y dejé todo. Pero tuve esos años de desborde. Hasta en los estados alterados me hacía la graciosa, no me quedaba en el "está todo mal". Lo basaba en pasar un buen momento, hacer un poco de pogo y divertirme. Jugueteé, no quedé pegada. Siempre fui muy espiritual y cuando encuentro la filosofía budista que habla de la ley de causa y efecto, y cuando comencé a proyectar mi vida me pregunté: "¿Cómo quiero estar en unos años" y mi respuesta fue "quiero estar lúcida", empecé a mirar y dije: "No así yo no". Cuando leí Siddhartha, de Hemann Hesse me pega esa visión del yo, de no poner en una fuerza suprema sino que uno tiene el potencial inherente y a partir de eso pude revertir, entre otras cosas, ese lado autodestructivo y mi visión y misión como artista y ser humano.
 
 
 
La comunidad garland
 
 
 La obra a estrenar. La historia está basada en el último año de vida de Judy Garland, los días que pasó en el Hotel Ritz, sus shows en Londres en Talk of the Town y sus adicciones. "Todo el equipo coincide con una fascinación por Judy Garland. Se armó un intercambio de información y material que cada uno fue encontrando. Se armó como una comunidad", define Karina K. La acompañan: Federico Amador, Antonio Grimau y Víctor Malagrino. La dirección musical es de Alberto Favero, entre los clásicos de Judy, interpretarán: "Sobre el arco iris", "Llueva o truene", "La Canción del tranvía", entre otros. El vestuario es de Pablo Battaglia, las luces de David Seldes y la escenografía de Jorge Ferrari. En abril el autor de la obra (Peter Quiltter) vendrá a Buenos Aires para la versión que dirige Ricky Pashkus, quien junto a Julio Chávez compraron los derechos del musical para estrenarlo en Buenos Aires.
 
 
Estreno - ¿Cuándo?
 
 
La obra se estrenará el 5 de febrero y se verá de miércoles a domingo en el Teatro Apolo.

La obra se estrenará el 5 de febrero y se verá de miércoles a domingo en el Teatro Apolo
Tiempo Argentino
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